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Almejas a la marinera

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Una de las señas de identidad de nuestra gastronomía- la gallega- son las materias primas.

Podemos sentirnos orgullosos de tener carne, verduras y pescados de primera calidad. Y junto con los pescados tenemos el marisco, de lo mejorcito del mundo.

Yo, que conviví con mariscadores durante muchos años os puedo decir que no es un trabajo nada fácil. Todos los días, haga el tiempo que haga, salen los mariscadores muy temprano al mar. Tienen que aguantar frío, lluvia, cargar con elevados pesos,… y muy jóvenes tienen problemas reumáticos o de espalda.

Por ello se merecen que les compremos el pescado y el marisco, y que nos dejemos de productos de piscifactorías. No sólo por la calidad- que ni punto de comparación- sino porque hay que pagar a esta gente que con tanto esfuerzo se gana el pan de cada día.

Eso sí, en el mar están muy marcadas las diferencias de género, y mientras en barco van los hombres, las mujeres van a recoger el marisco de las playas, como son las almejas. Así a veces se ven a mujeres con la espalda totalmente torcida por tantas horas en esa postura en la orilla del mar.

La almeja de Carril tiene su fama, pero también la hay en otras partes de nuestras costas.

Hay múltiples tipos de almeja, la babosa, japónica, rubia, fina,…

En esta receta he utilizado la babosa, pero se puede utilizar otra cualquiera.

Ingredientes

  • 4 cebollas
  • 1 diente de ajo
  • Un manojo de perejil
  • Un vaso de vino blanco (preferiblemente Albariño)
  • 2 kilos de almejas
  • Un vaso de aceite de oliva virgen extra

 

Paso 1

Pondremos a “babear” las almejas. Como he utilizado las babosas, echan mucha baba, por lo que, preferiblemente, las compraremos envueltas en una red, bien apretadas, lo que va a ayudar a que echen la baba.

Unas dos horas antes de ponernos con la receta, dejaremos las almejas en bastante agua con un puñado de sal gruesa. Así acabarán echando toda la arena que tengan dentro. No hay nada más desagradable que comer almejas con arena.

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Paso 2

Picamos muy finas las cebollas con el ajo.

 

Paso 3

En una cazuela, preferiblemente de barro, pondremos el aceite con las cebollas y el ajo.

Las haremos a fuego lento durante una hora, removiendo de vez en cuando.

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Paso 4

Agregamos el perejil y el vino blanco. Subimos el fuego para que rompa el hervor.

Retiramos un par de cucharadas de la olla y las pondremos en un vaso de batidora.

Batimos hasta que nos quede una crema que después volvemos a agregar a la preparación.

En algunos casos se utiliza harina para darle consistencia a la salsa, pero, sinceramente, este truco le da consistencia y no estaremos introduciendo harina innecesariamente en la receta, así que es totalmente válida para los que sigan dietas disociadas.

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Paso 5

Una vez que hierva, agregamos las almejas lavadas. Tapamos y dejamos que se hagan durante unos 5-10 minutos. No agregaremos sal

Sabremos que están cuando veamos las almejas muy abiertas.

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Cuidado a la hora de comer si vemos alguna almeja que está cerrada. En este caso no forcemos, no la comemos por si acaso, ya que significa que estaba muerta cuando la echamos al fuego, con lo que no conviene comerla.

 

Buen provecho

 

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