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Jamón asado

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Un buen jamón asado nos da para comer unos cuantos días, salvo que lo hagamos para algún día de fiesta.

Realmente es muy sencillo para preparar, y adobado da mucho juego, pero como siempre, el ajo está presente.

Ya os he comentado alguna vez que no me gusta el ajo, y no sé si es por el sabor o porque me sienta mal. me hace muy lentas las digestiones y acabo desayunando al día siguiente con el ajo aún en la garganta.

Por eso he hecho este adobo evitando utilizarlo.

Para ello he utilizado los siguientes

Ingredientes:

  • Un jamón de unos tres kilos
  • Sal gorda
  • Sal fina
  • Una cucharadita de pimienta verde (a poder ser entera, que tiene más sustancia)
  • Una cucharadita de tomillo
  • Una cucharada de Salsa Perrins
  • 2 cucharadas de brandy
  • 1 vaso de aceite de oliva
  • Media cucharadita de clavo molido (o unos 8 clavos enteros)

Paso 1

Para preparar este plato tenemos que empezar el día anterior, ya que dejaremos adobando el jamón unas 24 horas.

Así que prepararemos el adobo.

Para ello pondremos en un almirez la pimienta verde, los clavos (en caso de que los tengamos enteros) y una cucharada de sal gorda.

Con mucho cuidado, pues de lo contrario tendríamos misiles en la cocina, vamos a ir machacando en el almirez. Normalmente suelo tapar el almirez con una mano y dejo un hueco para el mortero. De esta forma evito que salga nada fuera.

Paso 2

Una vez que tengamos la anterior mezcla más o menos triturada, incorporamos el resto de los ingredientes, menos la sal fina.

Removemos muy bien para que quede todo totalmente mezclado.

Paso 3

Limpiamos bien el jamón, quemando restos de pelillos y lavando posteriormente, y lo ponemos en una fuente apta para horno.

Con un pincel de cocina, extendemos la preparación anterior por todo el jamón.

Rematamos echando sal. No se la echamos antes porque se arrastraría con el jugo.

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Paso 4

Con el horno precalentado a 200ºC, meteremos el jamón en el horno sobre una hora. Procuramos darle un par de vueltas para que se haga bien por ambos lados.

Sabremos que está listo cuando esté doradito, sin llegar a estar quemado.

Se puede servir o frío o caliente, como plato principal o como fiambre para bocata, como comida o como cena,…

Eso al gusto del consumidor, nunca mejor dicho.

Buen provecho

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