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Masa madre

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Parece que estamos volviendo a la elaboración artesanal del pan.

Y es que la calidad es lo que tiene, que prevalece en el tiempo.

Siempre me había echado para atrás lo de hacer el pan en casa, pero un día me dió un pataplús y decidí hacerlo.

A partir de ese día se me abrió un mundo de posibilidades. No sólo hacer pan normal, sino pan con variedad de cereales, sabores, rellenos…

Y si aún por encima es hecho íntegramente en casa, mejor que mejor. Sin tener que recurrir a levaduras artificales que, además, dan un sabor totalmente diferente al pan.

Eso sí, hay que tomarlo con calma.

Esta es una receta que lleva cinco días efectuarla. Aunque no da trabajo ninguno. Sólo cinco minutos al día.

Lo que sí, una vez hecha la masa madre, nos quedará para el resto de la vida. Sólo tendremos que acordarnos de “alimentarla” de vez en cuando.

Si os cuesta dar el paso, lo entiendo, a mí también me pasó. Pero una vez hecha, ya está, la tendremos siempre que queramos.

Esta receta, dado que se elabora en varios días, en vez de dividirla por pasos, la voy a dividir por días, y así no nos perdemos.

Ingredientes:

  • 100 grs de harina de trigo integral
  • 250 grs de harina de trigo de fuerza o panificable
  • 350 grs de agua embotellada (o con bajo nivel de cloro)

Día 1

En un bote de conserva (más bien grande, de unos 400ml), echaremos 100 grs de harina de trigo integral y 100 grs de agua.

Removemos y tapamos con la tapa agujereada para que le salga el aire.

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Dejamos reposar hasta el día siguiente a la misma hora a temperatura ambiente.

Día 2

Retiramos la mitad del frasco (es decir, 100 grs) y agregamos 50 grs de harina y 50 grs de agua. Removemos bien hasta que quede una consistencia homogénea.

Aquí os puede surgir una duda ¿porqué tiramos la mitad de la preparación?

La respuesta es sencilla y a su vez, compleja. Para que se haga la masa madre, es necesario que se realimente la preparación con la mitad de su cantidad de cada uno de los ingredientes.

Si no tiráramos la mitad de la preparación, en el segundo día tendríamos que agregar 100 grs de cada, con lo que nos quedaríamos con 400 grs de preparación. El tercer día tendríamos que agregar 200 grs de cada y así nos pondríamos en 800 grs, llegando a tener al final de los días un total de 3200 grs de masa madre.

Así que, para evitar hacernos con tanta masa madre, salvo que queráis hacerla para todo el vecindario, vamos a ir desechando cada día la mitad.

En la preparación que os propongo, llegaríamos al final de los días con la misma cantidad que al principio, es decir, con 200 grs.

Ah, vale, que tenéis otra duda. ¿Porqué hay que hacer un agujero? Pues muy sencillo, para que no quede el aire de la fermentación dentro del bote. Sabéis el principio ese que dice que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo lugar ¿no?. Bueno, pues con esto pasa algo así. En el proceso de la fermentación, la masa madre va a crecer, sobre todo a partir del tercer día (aunque en este caso va a influir mucho la temperatura ambiente y la humedad). Si no dejamos ninguna válvula de escape para el aire nos podemos encontrar con que estalle el bote.

Día 3

Retiramos 100 grs del frasco y agregamos 50 grs de harina de y 50 grs de agua.

A partir de ahora ya deberán estar actuando los fermentos. Eso se ve porque se forman burbujas.

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Removemos bien y dejamos reposar hasta el siguiente día.

Día 4

Retiramos 100 grs del frasco y agregamos 50 grs de harina de y 50 grs de agua.

Removemos bien y dejamos reposar hasta el siguiente día.

Día 5

Agregamos 100 grs de harina y 100 grs de agua.

Removemos bien y dejamos reposar. En este caso con tres o cuatro horas ya tenemos nuestra masa madre lista.

Lo mejor es retirar unos 200 grs para la preparación que vayamos a hacer y dejar los 100 grs restantes para otras ocasiones. Para ello reservamos la masa madre en la nevera.

A partir de aquí, ya podremos reservar la masa en la nevera. Una vez a la semana tenemos que acordarnos de “alimentarla”, es decir, vaciar la mitad y agregar los 50 grs de harina y 50 grs de agua. Será eterna, siempre y cuando nos acordemos de alimentarla.

Al final de todo el proceso, puede llegar a tener tantas burbujas como las de la foto. Y no so asustéis por ese olor a cerveza, es el del fermento, totalmente normal.

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Espero que os haya sido sencillo.

Ahora, con esta masa madre podremos hacer todo tipo de pan, así como unas roscas de reyes riquísimas.

 

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