«

»

Pan con masa madre

pan (1 de 1)

Todos tenemos la idea de la panadería llena de harina y con todo manchado.

Con esta receta, va a ser la masa la que se “amase sola”, o mejor dicho, será el tiempo el que amase el pan.

Aunque veamos que la masa quede pegajosa y tengamos la tentación de añadir más harina, no lo hagamos, ya que eso hará que la masa quede muy compacta y nada ligera.

Sólo será en el último momento cuando vamos a añadir algo de harina.

Ya hemos visto la receta de la masa madre. Una receta que lleva su tiempo, 5 días, pero que, una vez hecha, será eterna, siempre y cuando la cuidemos correctamente.

Eso sí, para hacer esta receta no valen las prisas. En total lleva 14 horas hacerla. No porque tengamos que estar amasando todo ese rato, sino por todos los tiempos que necesita de descanso. Pero vale la pena. No hay como un buen pan casero sin levadura.

 

Ingredientes:

  • 200 grs de masa madre
  • 500 grs de harina panificable o de fuerza
  • 300 grs de agua
  • 15 grs de sal
  • Un poquito de aceite de oliva

Paso 1

Una vez que hayamos preparado la masa madre, vamos a coger 200 gramos para hacer esta receta.

A esta masa madre le vamos a mezclar, en un bol, la harina, el agua, preferiblemente de la embotellada y la sal. Aunque la sal no es el mejor momento para agregarla, aunque sí el más fácil.

Para que las levaduras actúen correctamente, lo mejor es añadir la sal en el siguiente paso, pero eso sí, va a ser más difícil para que quede totalmente integrada en la masa, así que dejo en vuestras manos la decisión de cuándo añadirla.

Removemos todo. Si queremos podemos hacerlo con las manos, aunque hay a quien no le gusta que se le pegue la masa, con lo que podemos usar una cuchara de palo, eso sí, que esté muy limpia.

Va a quedar una masa algo pegajosa. No va a estar líquida, pero sí que se va a pegar fácilmente a las manos y al bol. No nos preocupemos, ni tengamos la intención de añadir más harina.

Dejamos reposar, tapado con un paño, unas cuatro horas, en un lugar donde no haya corrientes y a temperatura ambiente.

pan10 (1 de 1)

Paso 2

Pasadas esas cuatro horas, la masa ya habrá cogido otra textura.

Ahora vamos a darle el amasado manual.

Limpiamos bien una superficie de trabajo y echamos un poquito de aceite en las manos y en la superficie. Lo suficiente para que no se nos pegue la masa, pero no tanto como para empaparla.

Golpeamos la masa contra la superficie.

Estiramos la masa por un lado y la plegamos a la mitad.

Cogemos la masa por un lateral y la giramos, quedando el lateral hacia el frente.

Volvemos a repetir la operación unas diez veces.

 

Ya veréis cómo cambia la masa. Al final de estos diez amasados, no se va a pegar tanto y va cogiendo más flexibilidad, aunque se nos va a seguir pegando.

Vamos a dejarla reposar 15 minutos y volvemos a repetir la operación tres veces más con descansos de 15 minutos entre una y otra.

A la tercera vez que la amasemos, lo más probable es que ya no nos haga falta echar aceite. La masa ya no se pegará tanto.

Después de estos cuatro amasados con descansos de quince minutos vamos a dejar que la masa repose otras cuatro horas.

Paso 3

En este paso sí que vamos a echar mano de la harina. Pero muy poca.

Vamos a echar un poquito de harina encima de la superficie de trabajo.

Ponemos la masa encima y vamos plegando todo alrededor, estirando un poco la masa y plegando de nuevo en la bolla de pan.

La masa cogerá la cantidad exacta que necesite de harina.

Una vez que hayamos hecho ésto alrededor de toda la masa, le damos la vuelta, dejando la parte “fea” hacia abajo en la mesa de trabajo.

Hacemos una bola lo más redonda posible pero sin apretar la masa, eso es lo más importante. Normalmente se utiliza la parte exterior de las manos para dejarla bonita.

Ponemos un paño, preferiblemente de lino, en un bol. Echamos un poco de harina por encima para evitar que se pegue la masa, y ponemos la bola dentro con la parte fea hacia arriba, tapado a su vez con otro paño.

 

pan21 (1 de 1)

Dejamos reposar otras cuatro horas, o si lo preferimos, toda la noche en la nevera.

Paso 4

Si hemos dejado la masa en la nevera, la sacamos una hora antes de que la vayamos a meter en el horno.

Precalentamos el horno a 240ºC y ponemos un papel sulfurizado en una bandeja.

Cuando ya haya cogido un poco de temperatura la masa, la volcamos directamente en la bandeja de horno que hemos preparado.

Salpicamos un poco la superficie del pan con agua y hacemos unos cortes de un centímetro de profundidad.

En un cuenco especial para horno, ponemos un poco de agua.

Metemos todo en el horno, procurando no tener mucho tiempo la puerta abierta.

A los 10 minutos bajamos la temperatura a 235ºC. A los 10 minutos, volvemos a bajar a 230ºC. A los 10 minutos bajamos de nuevo a 225ºC y a los 10 minutos a 220ºC.

En total tiene que hacerse en unos 50 minutos.

Para probar que el pan está en su punto, lo sacamos del horno, le damos la vuelta y con los nudillos, golpeamos la parte de abajo.

Si suena a hueco, el pan está listo, si no, lo dejaremos unos minutos más.

Una vez que esté el pan en su punto, lo sacamos y lo dejamos reposar en una rejilla durante unos 45 minutos.

A partir de ahí ya podréis disfrutar de vuestro pan casero.

Sé que lleva su tiempo, pero vale la pena.

Buen provecho

pan22 (1 de 1)

 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: