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Queique de nata de verdad, de la de vaca

bizconataoriginal (1 de 1)

Fue hacer este queique y transportarme a mis veranos de la infancia.

Con cuatro años empecé a pasar los veranos en la Isla de Arosa, la cual os he recomendado en más de una vez. Eso sí, de visita sólo ¿eh?. Vais, dais un paseo, os tomáis unos pinchos y os volvéis, que lo atractivo de la Isla es que se mantenga como pueblo marinero y no se haya transformado en una villa de veraneo.

En aquella época la Isla aún no tenía puente y la leche era de la de vaca de verdad. La iban repartiendo por las viviendas y había que hervirla cada mañana antes de tomarte un buen desayuno.

Con la nata que se iba guardando Dolo, nuestra anfitriona de varios veranos, hacía unos queiques que aún guardo en la memoria.

Y desde aquella no los he vuelto a probar.

Hasta que se me presentó la ocasión.

En este caso ha sido María Castro la que me ha hecho llegar nata de la de verdad. No sabe cómo se lo agradezco. No sólo por haberme conseguido algo tan complicado para hoy en día, sino porque gracias a ella he podido saborear, aunque fuera por aproximación, un poco de mi infancia.

La receta no es la de Dolo. Se la he pedido alguna vez pero no se acuerda, así que la he adaptado de una receta de bizcocho básica.

Si tenéis la suerte de haceros con nata, os la recomiendo, es espectacular.

Ingredientes:

  • 350 grs de nata
  • 350 grs de azúcar
  • 5 huevos
  • 325 grs de harina
  • Ralladura de la monda de media naranja pequeña

Paso 1

En un bol muy limpio echamos la nata bien fría y la batimos durante unos dos minutos, hasta que veamos que coge cuerpo.

Paso 2

Vamos agregando poco a poco el azúcar y la ralladura, mientras seguimos batiendo, pero esta vez más suave, para evitar que se haga mantequilla. La nata de verdad monta mucho antes que la nata comprada.

Paso 3

Ahora agregaremos los huevos de uno en uno y poco a poco, removiendo con movimientos envolventes para que no pierda esponjosidad la nata.

Paso 4

Finalmente añadiremos la harina tamizada. También con movimientos envolventes, hasta que quede totalmente integrada.

Paso 5

Metemos la crema en un molde para horno. En este caso he usado un molde para pan o plumcake, de los alargados, para que se reparta bien el calor por todo el bizcocho.

En el caso de que el molde no sea de silicona, podemos pintarlo con mantequilla y echarle harina, para evitar que se pegue, o bien forrarlo con un papel sulfurizado, como ha sido mi caso.

Paso 6

Con el horno precalentado a 200ºC lo metemos a media altura, en rejilla y sin ninguna bandeja a mayores en el mismo.

A los cinco minutos bajamos la temperatura a 180ºC y lo dejaremos durante una hora, aproximadamente.

Cuando veamos que empieza a coger un color tostado probamos con un cuchillo afilado, clavándolo en la mitad del molde. Si sale seco, estará listo el bizcocho.

Dejar enfriar y desmoldar.

Buen provecho y muchas gracias a Dolo por hacérmelo tantas veces y a María por hacerme llegar la nata.

 

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